¡La
Casa de la Demagogia!
Uno de
los rubros para cubrir las expectativas del desarrollo consiste en impulsar la
construcción de vivienda familiar, que además de facilitar su adquisición a
través de apoyos y subsidios oficiales con el objetivo de procurar el
patrimonio, también ayuda a fortalecer la economía a través de los
desarrolladores.
Así se
han creado instituciones dedicadas a satisfacer esas necesidades e inclusive,
mucho se ha hablado de constituir la Secretaria de la Vivienda, no obstante
contamos con el INFONAVIT, el FOVISSSTE y de reciente creación el FONHAPO,
todas estas dedicadas a estimular programas para que las familias mexicanas
cuenten con facilidades para adquirir una casa que les sirva de hogar y, a su
vez un patrimonio.
En ese
aspecto se han sumado esfuerzos entre gobiernos y particulares para ir
abatiendo el déficit de vivienda, en tanto que constituye uno de los elementos
para la medición de la pobreza, pues muchas personas carecen de la posibilidad
siquiera de aspirar a tener una modesta propiedad y se encuentran destinados a
vivir de arrimados, con hacinamiento o en el mejor de los casos pagando una
renta.
Quienes
tienen la oportunidad de encontrarse dentro de la formalidad, en tanto que
desempeñan un trabajo donde se obliga a los patrones a inscribirlos y pagar las
cuotas de seguridad social, de acuerdo al diseño de las propias instituciones,
tienen la opción, cumpliendo requisitos mínimos, de acceder a créditos
hipotecarios y, con ello adquirir bajo condiciones acordes a sus posibilidades
una propiedad donde instalar su hogar.
En
días pasados tuve conocimiento de un caso similar, una persona, empleado de una
dependencia gubernamental, con varios años de servicio, decidió hacer un
esfuerzo y comprometerse bajo un crédito hipotecario a consolidar un hogar propio
comprando una modesta casa, llevando a cabo todos los trámites ante el
FOVISSSTE, donde está inscrito, independientemente de echar mano su sus ahorros
para completar el enganche.
Grande
fue su sorpresa cuando le informaron en esa dependencia que aunque el Gobierno
del Estado de San Luis Potosí le hubiese rebajado sus cuotas, estas desde hace
muchos meses no habían sido cubiertas al FOVISSSTE, en consecuencia era
imposible autorizar ningún crédito, emitiendo incluso la constancia respectiva
sobre el particular.
Es
obvio evidentemente que no es un asunto aislado, esos actos son prácticas
generalizadas, lamentablemente muchos gobiernos estatales han estado utilizando
esos recursos económicos que pertenecen a los trabajadores, es decir, los
ajenos, aquellos que no son de su propiedad, sino que corresponden a
prestaciones de los empleados, como es el fondo de pensiones y las cuotas de
seguridad social, para cubrir otros gastos, los destinan a rubros distintos,
atropellando los derechos de sus empleados y dejándolos en el desamparo, para después,
sin ningún sentimiento de culpa, heredar esos problemas a las siguientes
administraciones.
El
doble discurso es palpable: todos los gobiernos se ufanan y hacen referencia a
buenas administraciones, manejos financieros eficientes, transparentes y
progreso sexenal. En realidad continúa la opacidad, el desvío de recursos y la
mentira. Esa postura solo surge de hipotecar de los valores en la casa de la
demagogia.
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