Aun no concluye el primer
tercio de la administración presidencial, será hasta el próximo primero de
Diciembre y, lo que se inicio como espacio de dialogo, de entendimiento y
señales de concordia para sumar esfuerzos en torno a concluir la transición,
fue derivando en una serie de acontecimientos marcando con imborrable huella el
actual sexenio.
Cada presidente de la
república en su respectiva época, ha tenido altas y bajas, ratos de amargura y
logros, que definieron su paso en la
conducción del país. Son los aspectos negativos de cada administración los que
permanecen en la memoria colectiva de los ciudadanos, como olvidar el discurso
de López Portillo:"defenderé el peso como perro", y zas, la
devaluación de 1982, con De la Madrid su "renovación moral", el
Salinato tuvo que quitarle tres ceros al peso y, al final de su mandato se
dieron los cobardes crímenes de Colosio y Ruiz Masseiu. El presidente Zedillo
cargo con la depreciación del peso ocurrida en Diciembre de1994 y el
escándalo del Fobaproa, a Fox se le
ubica por su célebre frase ¿y yo porque?, y
Calderón sigue presente por el combate sin cuartel a la delincuencia
organizada.
El actual, daba la impresión
de transitar por camino pavimentado, sin sobresaltos mayores, buen manejo de la
comunicación, reformas importantes y detenciones de capos de la mafia.
De repente, en poco tiempo
el tren se descarrilo. Últimamente, se han presentado tal cumulo de sucesos que
han puesto al país en crisis, dañando seriamente al gobierno federal, a los
locales, a la clase política, incluyendo a los Partidos y, sin duda, la figura
presidencial.
Las encuestas, sondeos y
opinión pública, muestra una clara falta de credibilidad, producto de un
desgaste provocado por la ola de violencia indiscriminada e interminable, una
salvaje barbarie que se puso al descubierto con el caso de los 22 ejecutados y
43 estudiantes desaparecidos. Los escándalos siguen con rumores de corrupción y
engaño a los más altos niveles, alcaldes acusados de pactar con criminales,
policías delincuentes, gobiernos aislados alejados de la gente y todos con la
sensación de que Michoacán, Guerrero y Oaxaca, siguen vigentes.
Las deudas públicas creciendo
al igual que el déficit, además nos impusieron una reforma fiscal regresiva y,
en medio, marchas, bloqueos y manifestaciones. El gobierno pasmado, cansado y
sin informar a ciencia cierta lo que ocurre.
México al borde del caos y
con un desprestigio internacional como nunca, lamentablemente este es el sello
que registrara la historia: un sexenio de dos años. Ante este desolador
panorama, como el Ave Fénix a resucitar de entre las cenizas.